miércoles, 24 de octubre de 2007

Espías legales y sin gafas de sol


Como relataba en mi anterior post he ido al cine a disfrutar con Mataharis. Hoy ma voy a quedar con uno de los temas que trata: los detectives privados.
A medida que la cinta iba transcurriendo, mer iba dando cuenta de lo que realmente supone la existencia de estas agencias y la piel se me iba erizando. Existe una visión folclórica de la figura del detective. El populo le endosa gabardina y unas gafas de sol y le sitúa en un coche fotografiando a un sinvergüenza que pretende defraudar a su compañía de seguros. Pero nada más lejos de la realidad.
Los detectives no tienen porqué ser hombres y no se tienen porqué dedicar a desenmascarar delincuentes. Lo cierto es, que pueden cobrar un dineral a tu jefe por fotografiarte robando un bolígrafo en tu oficina, ofreciendole en bandeja tu despido procedente. También pueden meter un topo en las reuniones de trabajadores y descubrir las acciones que planean para defender sus derechos y de esa manera poder reventarlas.
He pensado que debería ser ilegal. Creo que no debería estar permitido que una empresa privada se lucre a costa de la privacidad de los demás. No conozco como se regula ese sector, pero me parece muy peligroso poner precio a la libertad y a la vida privada.

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